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sábado, 7 de diciembre de 2013

Esp3jismos Capítulo 2




Capítulo dos: “La Lucha”

“Vivimos en lugares en los que no queremos vivir, haciendo cosas que nunca pensamos que haríamos. La vida es una jungla y se supone que gana el más fuerte. Eso es lo que sabemos todos, estamos en una constante lucha con nosotros mismos. Algunos pelean sus batallas por continuar viviendo, otros pelean por terminar de vivir. Esta en nosotros ganar esa pelea sin ser los más fuertes, solo nosotros podemos vencer lo que nos atrapa en nuestros adentros.”

Al parecer mi color preferido va a ser el blanco, ya que es el único color que veo en lo que creo que son días. Por lo visto sigo estando solo acá, por suerte ya no me veo a mi mismo congelándome, ni nada de todo eso que tanto me asusta.
En otras circunstancias, estaría pensando en cómo matar el tiempo, lo que es irónico, porque en este lugar el mismo no existe.
 Dije que soportaría permanecer lo que sea necesario acá, siempre y cuando no tenga que volver a tener recuerdos ni nada de todas esas cosas crueles que hacen que me sienta terriblemente como un peón de algún tipo de juego de mal gusto. Ahora cambie de opinión, necesito volver a ver a Alice, quiero sentirla, olerla y recordarla una vez más.
 Tengo mucho temor, tengo miedo de olvidar, no quiero olvidar nada. Los recuerdos son lo que creo que me mantienen vivo en mi interior y no puedo deshacerme de ellos por muy grande que sea el sufrimiento. Estoy olvidando como huele la chica mas linda de mi mundo, y necesito recuperar aunque sea eso.
 ¿Cuándo ya no hay más recuerdos, qué es lo que hay? No paro de hacerme esta pregunta y de respondérmela tampoco. La respuesta es simple, no queda nada. Soy consiente de esto y estoy completamente a favor de lo que aprendí en mis clases de filosofía sobre “Parmenides” y es que la nada no existe. No quiero dejar de existir, tengo un instinto vivo dentro de mí que me pide seguir viviendo, claro que no de esta manera, pero el fin es el mismo, seguir viviendo.
Me esfuerzo por tratar de recordar algo por mínimo que sea, pero es inútil mi mente esta completamente vacía. Lo intento una y otra vez con el mismo resultado nulo.  Es frustrante, muy frustrante. Sin más me doy por vencido. Me siento en el piso, que por cierto se siente demasiado frio contra mi piel desnuda. No tengo nada que hacer y cierro los ojos, quiero que la oscuridad me carcoma.
Sin probar en intentar otra vez el recuerdo que tanto buscaba toma lugar y se apodera del momento.
Es de noche, una estupenda noche debo decir. En el cielo se puede ver a la luna, siempre presente en nuestras vidas, siempre ahí incondicionalmente sin importar qué llueva o truene. Ésta no se encuentra sola, hay muchas estrellas brillando sin cesar haciéndole compañía. Es un momento justo para tomar una fotografía mental del hermoso paisaje que me brinda este cielo.
Por otro lado el clima es ideal, muy cálido pero no me llega a sofocar y una brisa muy refrescante choca contra mi cuerpo una y otra vez.
Nunca presencie una noche tan perfecta.
  Los brazos de mi mamá me recorren la cintura. La echaba de menos. Sus verdes ojos me demuestran que también esta disfrutando del momento madre e hijo.
-  A veces me haces mucha falta. Ya se que no estoy sola, y que tengo a mi hermoso y quejoso marido, a lo que voy es que quiero que quede claro que Igualmente te extraño. Me gustaría que pudieras venir más seguido, y se que no puedes por todas las cosas que implican ir a la universidad, pero eso no saca de lado el hecho de que te extrañe demasiado.- Sus ojos se llenan de lagrimas, y me abraza más fuerte, como si temiese que yo llegara a desaparecer. Odio verla llorar, y ahora temo que las lágrimas inunden mi cara de la misma manera que la de esta hermosa mujer.
- Yo también te necesito mamá, y a estos momentos… Es en serio cuando digo que me gustaría estar más tiempo del que puedo acá. Extraño verte todos los días y sobre todo despertarme por la mañana oliendo el delicioso tocino que me hacías, en lugar de tener que ver a mi compañero de cuarto roncar. Tendrías que verlo es totalmente desagradable, y se que no lo aceptarías.
Ahora noto como sus lágrimas van desapareciendo de su cara, que es muy bonita para tenerlas, y ahora se da lugar a una amplia sonrisa angelical. Mucho mejor, verla feliz y riendo siempre es mucho mejor.
- Con que quieres tocino mañana por la mañana. Veré que puedo hacer… ¡Pero ni porque fueras mi hijo preferido!- Otra sonrisa se sumerge en su rostro. Acto seguido me suelta la cintura lentamente para darme su mano, la cual acepto.- Vámonos a dentro, ya esta refrescando y tu padre se debe de estar preguntando que tanto hacemos acá afuera.
- Enseguida voy. Quiero quedarme un rato más acá, después de todo no tengo vistas tan hermosas y naturales como estas para contemplar todos los días.
Estoy solo sentado en un sillón en el medio del jardín. Al verlo sonrío, de chiquito solía jugar a que era un caballo gigante y yo me sentaba en el respaldo como si lo domara. Era demasiado inocente, ahora ya adulto lo puedo utilizar como lo que es un sillón muy cómodo que me trae muchos recuerdos.
 Me pongo a contemplar la luna una vez más y pienso en la Luna y el Sol. Siempre están ahí y me pregunto si algún día podré encontrar a alguien que sienta que yo siempre estoy justo ahí para lo que sea.
 A lo lejos escucho el sonido de del mar, de las olas que vienen y se van. Ese sonido es muy relajante, si fuera por mí viviría en una carpa en este jardín. Todo se ve con tanta claridad bajo la luz de la luna…
Todo vibra de nuevo y como era de esperarse vuelvo a la inmensa luz blanca. Voy a llamar a el lugar en el que estoy como “Luciérnaga”, si voy a seguir estando mucho rato prefiero llamarlo con algún nombre y empezar a sentir que es mi nuevo hogar. Hay veces en las que hay que adaptarse a la realidad de uno, aunque no estoy completamente seguro de que esto sea real.
 Esta es la primera vez que no regreso a Luciérnaga furioso por todo lo que me pasa. Me siento muy feliz, pude recordar algo más, pude sentir el caluroso abrazo de mi madre y pude contemplar una noche de lo más perfecta.
  Admito que todos los recuerdos que vienen y se van me dejan muy confuso, no estoy realmente seguro de que algunos sean de verdad. Pero si los son, no hay nada que quiera más que volver a mi vida. Extraño demasiado mi vida. Igualmente ya no me siento atrapado acá, si estoy en luciérnaga es por alguna razón y es mi tarea adivinar cual es para poder volver a vivir. Estoy metido en una guerra y el único que tiene que pelear soy yo.
 En este preciso momento me duele mucho la cabeza, pero no me arde como todas las veces anteriores, sino que me dan puntadas. El dolor va bajando hasta llegar a mi hombro, pero continua descendiendo por todo mi brazo, mi panza, y por todo hasta llegar a mis pies.
 El dolor es muy intenso, me arde el pecho y las puntadas siguen siendo intensas y no cesan. Una vez más la luz me lastima los ojos, que cierro con todas mis fuerzas. Siento como tiemblo, no lo puedo controlar. Temo que en cualquier momento deje de existir para ser solo cenizas.
 Aunque parezca imposible la luz penetra mis ojos a pesar de que los tengo cerrados y de nuevo conozco la sensación, todo vibra una vez más.
Se lo que representa esa mirada y es que esta preocupada. Quiero que me cuente que es eso que tanto le preocupa, pero al parecer esta muy inmersa en sus pensamientos como para hablarme. Estamos los dos acostados en el jardín de nuestra casa sobre una manta muy colorida y alegre. Como de costumbre el día es precioso, esta empezando el verano y eso me da muchos ánimos. El verano es mi estación preferida del año, todo se ve tan alegre y nos hacer ser más felices.
Miro esos enormes y preciosos ojos saltones, que también me están mirando. El olor a jazmín que desprende su piel invade mis sentidos. Es muy agradable. Le acaricio su mejilla y siento su piel suave debajo de la mía.
- Me encantaría saber qué es lo que tanto te preocupa, y que tanto dudas de decirme.- Alice frunce el ceño, como si no pudiera entender cómo sé que tiene algo para decirme.
- Sin duda te encantaría saberlo, y no entiendo como podes leerme con tanta facilidad, creía no ser tan predecible. Me preocupa demasiado que esto que tenemos cambie. Te quiero demasiado para dejar que todo se ponga mal.- Me mira como si su vida dependiera de ello, esta asustada, y se que hay algo más. Sea lo que sea a estas alturas, tendría que entender que no hay nada que pueda decirme que me haga decidir que todo termine entre nosotros. Me asombra su falta de confianza sobre lo mucho que la quiero.
- Creí que sabías que no te dejaría nunca. Soy muy feliz a tu lado. Mira nuestra casa, ¿Qué es lo que vez?- Alice se sienta sobre la manta y se gira para poder contemplar la hermosa casa que construí con mi empresa el año pasado justo luego de habernos casado.
-  Veo un hogar, que me encanta.- Se gira de nuevo y se acerca más a mi lado para abrazarme.
-Correcto, no es una casa, sino que es un hogar, que construimos juntos dándole amor cada día. Esto es algo que no quisiera perder nunca. Como ya te dije no hay nada que puedas decirme que pueda hacer que quiera dejar que sigamos construyendo nuestro hogar. Me gustaría que confiaras un poco más en mis sentimientos hacia vos.- La abrazo con más fuerza, pero ella retrocede un poco, levanta su cabeza y me mira, después se mira sus rodillas y sin apartar su mirada de ellas me cuenta lo que tanto la atormenta.
- Estoy embarazada de tres semanas.- Una lágrima recorre su mejilla. Ahora entiendo por qué teme, y es comprensible. Tiene miedo de que haga lo mismo que su padre hiso al enterarse que su madre llevaba una hermosa bebe en su vientre, marcharse.
- No podría ser más feliz. Vamos a ser padres, vamos a tener un pequeñín para que nos acompañe a formar un hogar.- No pude evitar que la emoción inundara mis palabras. Ahora sus lágrimas son cada vez mayores, pero esta vez de felicidad. Se abalanza sobre mí y los dos terminamos completamente acostados sobre el césped.
- Soy muy feliz, de que estés feliz con la noticia, no sabia cómo decírtelo. Tenía mucho miedo.- Noto una gota de alivio en su voz, y no puedo evitar abrazarla con fuerza. Amo a esta mujer con todo mi corazón. Ahora los dos no hacemos más que llorar por la felicidad. Siento una plenitud increíble, y no paro de imaginarme como padre. Me pregunto qué clase de papá seré, y si podré hacer bien mi tarea. Solo espero que así sea.
 Mi mano se desplaza por su panza, sigo sin poder creerlo, ¿Cómo puede uno ser tan feliz?
Poco a poco todo se desvanece. No quiero volver a la luciérnaga estoy muy a gusto recordando el día en el que mi amada me dijo que esperábamos una bendición de Dios. Quiero quedarme para siempre viviendo este momento de felicidad, pero no se tiene en cuenta mis deseos.
 Todo brilla de manera molesta una vez más. Ocurrió lo inevitable, estoy una vez más en este lugar.
Tengo muchas ganas de llorar, pero no lo logro. Es muy injusto que ni si quiera pueda expresarme y sacarme este tremendo dolor del pecho llorando.
 Estoy en medio de un juego, de una batalla, en la que no pedí estar, pero no puedo hacer más que limitarme a aceptar la situación.
 Una vez más no tengo noción del tiempo, ni de lo que es real o lo que no lo es. Estoy varado en lo desconocido deseando con todas mis fuerzas volver a mi vida.
 Ahora lo entiendo.  Desear volver a la vida con todas mis fuerzas no va a hacer que ocurra, además se supone que esto es parte de mi vida ahora, y otra vez siento que me arrasa la ironía al decir ahora, cuando no tengo la menor idea de en que tiempo me encuentro. Volviendo a mi conclusión lo que tengo que hacer es pelear esta batalla en la que alguien me metió. Solo voy a poder volver a donde yo quiero estar luchando. Lo que es difícil de entender es el contra quién o contra qué.
  El frío que comienzo a sentir que corre por mi cuerpo me saca de mis pensamientos sobre la guerra que estoy viviendo. Tengo mucho frío, siento como mis huesos se van congelando poco a poco. Ahora estoy tremendamente asustado, porque la última vez que me sentí de este modo apareció… Mierda, no puede ser. Hay una sombra en luciérnaga Se acerca a mi lentamente. Espero no ser yo. No quiero presenciar como exploto en pedazos una vez más.
 El corazón se me acelera, y contengo la respiración. Ahora la sombra ya no es grisácea, porque la imagen ya esta más nítida y todos mis temores se hacen realidad. Me voy a ver morir nuevamente. Mi yo que esta parado justo delante mío me mira, luego levanta un brazo como si le doliera hacerlo y señala detrás de mi. Mientras que lo hace su cuerpo o mi cuerpo no se como explicarlo comienza a congelarse hasta llegar a la cabeza. Una vez congelado explota en miles de partículas de hielo. Mi pecho se cierra, ya no se si estoy respirando. Me doy la vuelta para ver que era lo que señalaba antes de reventar.
 Cuando me doy la vuelta me lamento mucho de haberlo echo, ya que veo como otra sombra desde muy lejos se va acercando cada vez más rápido. Creo que esto va a ser el final, no se si soportaría verme morir tantas veces. Estoy esperando a que lo peor suceda, pero nada. La sombra se quedo parada a unos metros y no puedo distinguir casi nada.
 Un ruido me sobresalta, es la voz de Alice, de eso no tengo la menor duda pero no comprendo que es lo que dice. Miro para todos lados en su búsqueda, pero es tonto, no hay nadie más que la sombra y yo en este estúpido lugar.
 Ahora lo que era una sombra grisácea se transforma en la viva imagen de mi mujer. Todo Mi cuerpo se estremece. Corro en su dirección, necesito comprobar que esta aquí, necesito saber que esta bien y quiero abrazarla. A unos pasos de ese hermoso rostro, veo como comienza a congelarse de pies a cabeza.
NOOOOO!!!!!!!!! Grito una y otra vez, no pueden llevársela. No me la pueden arrebatar de esa manera. Pero todo lo que digo es en vano porque cuando creo que sus ojos se cruzan con los míos explota todo el hielo, sin dejar rastro alguno.
 Ahora todo lo que tengo son pedacitos pequeños de hielo.
El llanto que tanto quería lograr anteriormente sale sin que yo lo pida por mis ojos. No puedo seguir en esta lucha constante. Me quiero dejar vencer.

sábado, 30 de noviembre de 2013

Estreno de Esp3jismos


Hoy tenemos un GRAN estreno en el blog y que podremos leer y disfrutar cada sábado a partir de hoy.
Se trata de una novela escrita por Julieta Ippolito y que tiene toques de misterio, romance (por supuesto) e intriga.
Hoy empezamos con el primer capítulo, espero que lo disfrutéis:



Capitulo Uno: “Atrapado”



Todo viene hacia mí en flashes y no lo puedo evitar. Un recuerdo tras otro me atormenta. Algunos son reales, pero otros no lo son, o al menos eso es lo que creo, pero no puedo saber nada con exactitud. Mi cabeza no para de darme vueltas, siento que me arde y que en cualquier momento podría explotar en mil pedazos.
 De repente puedo oler ese hermoso aroma tan familiar y agradable de pasto recién cortado y se que voy a tener otra visión de lo que fue mi vida pasada, que no hace más que confundirme y hacerme desear con todas mis fuerzas volver a casa.

Todo es tan hermoso, el clima es cálido, pero no llega a hacerte odiar el día. Los rayos del sol van penetrando mi piel lentamente mientras voy caminando como hago de costumbre para tomar mi desayuno a la cafetería en donde trabaja la chica de mis sueños. Algún día vamos a estar juntos tengo el presentimiento y se que ella también me quiere y me desea, es solo que todavía no lo sabe, pero hay tiempo de sobra para que se de cuenta, y yo no tengo ningún apuro. Después de todo tenemos una vida larga por delante.
Como siempre su café es el mejor de toda la ciudad y tomarlo con ella, Alice, sentada en frente mío haciéndome compañía lo hace muchísimo mejor. Esta tan hermosa. Su pelo con simples ondas castañas cayendo suavemente por sus hombros me cautivan, sin mencionar esos lindos ojos saltones de un color azul profundo, o de esos labios tan carnosos, que tantas ganas tengo de besar. Cada vez que la veo pienso lo mismo, “nunca me voy a cansar de esta mujer”.
Sinceramente no puedo prestarle mucha atención a lo que me esta diciendo, me siento totalmente hechizado por su aroma a jazmín, por el color de su piel bronceado de tanto trabajar en su jardín con sus flores a las que tanto tiempo dedica, y por todo lo que ella representa.
Como era de esperarse se dio cuenta de que no escuche ni una sola palabra de todo lo que me estaba diciendo, era de esperarse.
- ¿Cuánto seria razonable pagar por tus pensamientos?- Una amplia sonrisa se vio reflejada en su cara al ver que yo volvía a la realidad.
- Muy graciosa, pero lamento decirte querida mía que para tu desgracia son incomprables. Pero si de verdad te interesa, estaba pensando en vos.
 Ahora su cara borro por completo su radiante sonrisa y se transformo en una mueca de preocupación.
- ¿Y qué hay de malo en mi como para que me estés pensando?- Era inevitable ver como esos preciosos ojos se llenaban de preocupación, otra muestra de que  le importaba lo que yo pensara sobre ella.
- De malo ni una gota, todo lo que veo es bueno. Es una lastima que nunca puedas ver lo que yo si veo.

Poco a poco sus mejillas comienzan a ponerse de un tono rosado, que indican que esta nerviosa, y su vista se aparta de mí, y yo la sigo hasta que dar con el enorme ventanal que tenemos a nuestro lado. La vista es preciosa, se ve como el sol se va calando por pequeños huecos que hay entre los grandes arboles repletos de flores rosas y lilas. Es como si el sol quisiera sobrevivir a la penumbra, simplemente me fascina.

-Me encantaría quedarme un rato mas y seguir hablando o mejor dicho pensando, pero tengo que ir a trabajar si no quiero llegar tarde, hoy me toca ir a obra, es lo que más me gusta de mi trabajo. Gracias por el Café como de costumbre es el mejor de todo el mundo.

Todo se esta poniendo borroso otra vez, ya no puedo escuchar la voz de Alice o la mía, ya no puedo oler el olor del pasto recién cortado. Todo comienza a desvanecerse una vez más entre tantas veces anteriores.
Volví a estar en este estúpido lugar blanco, hace días que estoy acá, y lo detesto. Quiero volver a ese día, quiero volver a donde estaba. Mi trabajo, echo de menos mi trabajo del cual no me acuerdo prácticamente nada. De repente todo comienza a vibrar de nuevo, esto significa que un nuevo recuerdo se va a apoderar de mi mente. Ya no quiero vivir más esta experiencia, no quiero seguir recordando cosas que se que ya pasaron y que por ahí no vuelven a pasar, ya no quiero acordarme de cosas o de personas porque todo esto me trae un inmenso dolor. Siento una presión muy fuerte en el pecho, siento como la tristeza se va apoderando de mí. No entiendo que es todo esto que estoy viviendo. Solo se que es muy cruel, me devuelven todo lo que es mío, me acostumbro a lo que voy viviendo y una vez que entro en confianza, cuando ya  creo que me voy a quedar ahí, me vuelven a arrebatar todo.

Hay mucha gente sentada en las largas hileras que se apoderan del campus. Puedo ver padres, abuelos, amigo, hijos, novias, todos llevando la felicidad de que un ser querido se esta graduando. Yo no lo puedo creer, es decir, es mi día de graduación, nunca pensé que llegaría a pasar este momento. Estoy feliz, de eso no existe duda. Mi nombre suena por los parlantes y me toca subir al escenario que es demasiado grande en busca de mi diploma, esto es lo que me da mucho pánico. Tengo miedo, ¿y si me caigo?, ¿Y si me desmayo antes de recibir mi diploma? De todos modos este no es momento de pensar sino que es momento de actuar. Con muchos sueños y esperanzas tomo lo que con mucho esfuerzo y dedicación me gane, sonrió para la foto y me bajo de ese lugar mucho más relajado que como me subí.

Luego de una hora y media, la ceremonia terminó y todos los ex universitarios andan corriendo de una punta a la otra del campus en busca de conocidos. No puedo no conmoverme al ver a mi mama abrazada de mi papá, sin parar de llorar. Todo el esquema es muy conmovedor.
- Estoy y siempre estuve muy orgullosa de ti, por eso es que eres mi hijo preferido en todo el mundo. – Apenas termina de decirme eso mi padre y yo no hacemos más que sonreír y abrazarla, para darle contención.
- Pero claro que soy el favorito, si soy el único que tienes, o al menos eso es lo que escuche.

Hacia mucho tiempo que no los veía, es muy emotivo tenerlos cerca. Los quiero tanto, son dos personas maravillosas que me enseñaron todo lo que se, y se portaron de maravilla conmigo cuando yo no tenía a nadie. A veces me siento realmente mal por no poder ir a visitarlos al pueblo en el que viven tan a menudo como yo quisiera.
 Mamá me distrae de mis pensamientos y me dice que va por unas copas de champan para celebrar, lo cual en parte se que es verdad, aunque también se que por alguna extraña razón pretende dejarme a solas con mi padre.
- Hijo, quería darte un regalo de graduación, pero no encontraba nada adecuado para alguien tan especial.
- Ya sabes que no necesito ningún regalo, que todo lo que cuenta es que hayan venido. Verlos me hace muy feliz y más bajo estas circunstancias. No puedo creer que finalmente lo hice, me gradué, después de tantos años esforzándome, finalmente lo hice!
- Me encanta tu entusiasmo, pero no había terminado de hablar, a lo que iba es que no se me ocurría que darte y por eso con tu madre pensamos en que esto era lo mejor para tu graduación.- Lentamente se metió su mano en el bolsillo y saco un sobre blanco, que luego me tendió.- No aceptamos que no lo aceptes, y queremos que lo uses para que te pongas tu propio estudio y puedas dirigir tu propia empresa de arquitectura. Sabemos lo capaz que eres, y lo bien que te hará.
- En verdad, es un gesto precioso, pero…- No podía hablar, me temblaba la voz y mis lagrimas no paraban de salir de mis ojos.- No lo merezco y no hay manera en que lo acepte, ni si quiera se como lograron conseguir tanto dinero, esto tendría que ser para su vejez.
- Pero claro que eso tendría que servir para nuestra vejez, pero no nos veas como si fuéramos dos viejos, por el amor de Dios. Esto es lo que necesitas, ahora toma las riendas de tu propio emprendimiento, y haznos sentir sumamente orgullosos de ti una vez más. Si el día de mañana nosotros llegamos a necesitar algo, créeme que te lo haremos saber. Pero tienes que vivir el ahora y planificar tu propio futuro no el nuestro. Nosotros ya tuvimos tiempo de hacerlo.

De repente ya no oigo a la multitud que esta dispersa en el campus y mi vista se nubla nuevamente, a continuación ya se lo que va a pasar, pero me esfuerzo porque no sea así, entorno mis ojos con mucha fuerza para ver detalladamente cada detalle de el rostro de mi padre, pero es inútil, porque de todas formas no puedo cambiar lo que me pasa. De un segundo a otro en mi cabeza paso de un hermoso día soleado en el que estaba recibiendo mi diploma a un lugar repleto de una luz muy chillona que me hace doler los ojos. Otro segundo pasa y vuelvo a aparecer en este cuarto o lo que sea que es  con ese irritable color blanco puro. ¿No podría ser al menos de color gris?
 No se porque me pasa esto, si me tengo que quedar acá para siempre, lo voy a hacer no importa como, voy a tratar de llevarlo lo mejor posible, pero ya no puedo volver una y otra vez en mi recuerdos, ya no puedo. Si veo a Alice solo quiero estar con ella, abrazarla pero si eso pasa al instante me la arrebata y vuelvo aparecer en el mismo sitio inútil y decepcionante, y lo mismo pasa cuando en mi mente veo mi familia. Todo esto no es más que un acto muy cruel e inhumano. Debe de ser una pesadilla, pero de una forma u otra se perfectamente que no lo es. Estoy viviendo una especie de realidad alternativa. Ya no se si estoy vivo, o si estoy muerto. Ya no se en que vida me encuentro. Me encuentro meramente confundido, pero lo peor de todo es no saber si algún día va a ser todo de otra forma, es decir si es que se puede cambiar la situación.

Donde estoy no hay noción del tiempo, después de todo, ¿Qué es el tiempo? Solo es lo que nos va determinando nuestras vidas con segundos, minutos y horas, lo que nos va ayudando a crear nuestras propias costumbres, que nos obligan a caer en una aburrida rutina. El tiempo no es solo eso sino que también es lo que evita que vivamos , y no me refiero solamente al hecho de respirar de tener signos vitales y de que nuestro corazón funcione, me refiero a que realmente vivamos disfrutando de todo lo que tenemos sin limitarnos a nada.

Tengo mucho frío, siento como mis huesos se van congelando poco a poco. Estas sensaciones no las viví nunca con tanta intensidad. El frio me esta helando poco a poco cada gota de mi sangre, lo se porque lo siento.
 Una fea sensación recorre cada partícula de mi cuerpo, tengo mucho miedo y el frio no cesa. No dejo de hacerme preguntas. Me tiemblan las piernas. Mi cuerpo ya no me responde a mí, actúa por si solo y no puedo controlarlo. Algo se mueve en este lugar, puedo ver una sombra grisácea que se va acercando lentamente hasta donde estoy yo. El temor que sentía aumenta con cada paso que da la sombra. De repente se detiene, ya no es una sombra sino que soy yo. Me estoy viendo a mi mismo. ¿Cómo es esto posible? Abre su boca para decir algo pero no escucho que es lo que quiere, o quiero decirme realmente me confunde la situación.
 La persona que tengo delante mío comienza a congelarse. Sin duda esto es una alucinación. Una vez que esta todo congelado se quiebra y finalmente explota. Me estoy viendo morir delante de mis ojos. Siento un dolor en el pecho muy fuerte. Las amplias paredes blancas que me tienen atrapado en este lugar se van achicando como si quisieran aplastarme, se me entrecorta la respiración. Ahora todo vibra. Caigo de rodillas al piso. Pierdo por completo todos los sentidos.

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